Seminario sobre derechos de autor-resumen de la quinta sesión

miércoles, 16 de marzo de 2011

Conferencia: Los derechos de reproducción de los acervos sonoros

Ponentes:
  • Mtro. Álvaro Hegewisch Díaz Infante, Director de la Fonoteca Nacional
  • Lic. Marco Antonio Morales Montes, Director jurídico del INDAUTOR
  • Dr. José Ramón Cárdeno, Director de asuntos jurídicos de la SACM
  • Dr. Oscar Javier Solorio, Doctor y Maestro en derecho  


El primero en hablar es el Maestro Álvaro Hegewisch quien trata el tema de la situación que guarda y lo que es la Fonoteca Nacional. Los archivos sonoros y audiovisuales son un bien cultural, forman parte del mundo, por ello,  en 1992 la UNESCO creó el Programa Memoria del Mundo, iniciativa que protege, preserva y promueve el acceso al patrimonio histórico documental de la humanidad. Esto incluye los archivos fonográficos, sin importar sus distintos soportes; sin embargo existe un riesgo de que gran parte del acervo se pierda, en principio, debido al desgaste de su soporte por la carencia de condiciones adecuadas de conservación, obsolescencia tecnológica, ausencia de un inventario, falta de interés e indefinición de marcos legales para la preservación el acervo, a pesar de ser América Latina una de las regiones con la mayor diversidad de producción sonora.

La Fonoteca Nacional de México se crea como la institución rectora del CONACULTA dedicada a la preservación del patrimonio sonoro. Se encarga de preservar, catalogar, digitalizar y proveer el acceso al patrimonio. Fomenta la cultura del escucha. Con esto México se ubicó en la vanguardia en Latino América, ya que no hay otra Fonoteca con estas características.

El acervo sonoro con el que cuenta la Fonoteca no sólo es musical sino que también cuenta con grabaciones de campo, por ejemplo de ritos y fiestas; testimonios de hechos históricos, entrevistas, entre otros. Esta trabaja bajo un modelo de preservación, que tiene que ver con la identificación y la catalogación, pero también de difusión y acceso, siendo esto último en donde intervienen los derechos de autor, pues se entra en la dificultad de  esclarecer ¿Qué tanto puede esta información ser difundida? Y ¿hasta dónde? La respuesta a esto es cada vez más compleja debido a que la Fonoteca Nacional no es propietaria de todos los acervos, es más bien una especie de depositaria en la que solo es dueña de los soportes. Es importante aclarar que el acervo debe ser considerado como material para generar conocimiento.

En otro punto, se habla acerca de la, a veces difícil, tarea de determinar lo que es un derecho de autor y quién debe ser considerado como tal. Por ejemplo, en una obra en donde intervienen varias personas para su creación, quiénes deben ser considerados como autores y quiénes no, o quiénes son los titulares mayoritarios. Históricamente, la ley creada para proteger los derechos de autor se genera a partir de que la reproducción de una obra comienza a ocurrir de una forma “masiva”, es decir, a partir de la imprenta; años más tarde ocurriría lo mismo en el ámbito fonográfico por la industria musical. Estos dos hechos están estrechamente ligados con lo económico, tocando así otro punto importante en el que se liga el patrimonio cultural con el beneficio económico, generando la necesidad de una distinción para los acervos.

En segundo lugar, el Licenciado Marco Antonio, expuso la parte jurídica relacionada a los derechos de reproducción de los acervos sonoros, mencionando como primer punto la ley federal del derecho de autor, expedida el 24 marzo 1997, la cual protege a las obras musicales con y sin letra, obras por encargo, reserva de derechos en la dominación de grupos artísticos, reproducción de una obra para una investigación, coautorías, entre otras.

Existe también en la constitución, artículo 28, la tutela de interés individual, el cual busca dar estímulo por un determinado tiempo a los autores, para generar un nuevo conocimiento, cuidando de esta forma el fomento a la cultura y la libre manifestación.

El Derecho de autor manifiesta un doble aspecto: cultural (valor intelectual o estético, soberanía y dominio del autor, interés público, patrimonio artístico); y económico (ejemplar reproducible, nuevas tecnologías, fuente de ganancia, no es fungible ni sucedáneo, mercancía).

La obra musical es distinta de las artes figurativas (es arte alógrafa),  por su elaboración e inspiración; la música reconstruye por medio del sonido una sucesión de motivos matizándolos y desarrollándolos a través del tiempo. La música se compone de tres elementos: armonía, ritmo y melodía, de los cuales es éste último el susceptible de reproducción,  debido a que es la combinación de sonidos diferentes que se entrelazan con acordes. Otra distinción se hace entre la música vocal y la música instrumental.  La música busca su valor entre mayor reproducción se ve, es decir, que tiene reproducción masiva, lo que genera regalías por porcentaje de venta, sin embargo su carácter de obra dinámica, la obliga a tener un intérprete para poder disfrutarla, lo que podría generar problemas relacionados con el Plagio.

El entorno digital es quien ha marcado hoy en día la situación respecto a  los acervos sonoros, ya que permite la desmaterialización de la obra, transmisión de datos e información y modalidades de explotación sin ninguna restricción. Esto pone en entredicho al Derecho de autor, el cual debe renovarse y adaptarse para cumplir con nuevas normas, por ejemplo, la impuesta a las tiendas en línea para su identificación legal.

La palabra reproducción, en este ámbito, se refiere a la realización de uno o varios ejemplares en cualquier forma tangible o su fijación (almacenamiento digital); mientras que la publicación o edición se refiere a la reproducción repográfica o fonomecánica. A esto se le llama derecho de reproducción y se necesita el permiso del autor.

Finalmente, los principios de los registros públicos buscan dar certeza y seguridad jurídica, publicidad de los asientos registrales, preservación de la información y servicios de atención pública.

En seguida el Doctor José Ramón habló sobre la ejecución pública y las nuevas modalidades de explotación por el progreso tecnológico de los archivos sonoros. Aclarando en un principio la doble connotación de los archivos sonoros: el soporte en donde se fija una obra musical y el conjunto de obras musicales que se encuentran en soportes y forman una biblioteca musical. El archivo sonoro nace en 1886 con Gutenberg que crea el fonógrafo, al tiempo que crea la posibilidad de que se reproduzcan las obras. Años después en 1893 surge el primer registro sonoro, de una tribu de Vancouver.

Existen dos derechos patrimoniales que ejerce el titular de la obra: fonomecánicos (derecho de distribución y reproducción) ejecución pública (sin reproducción física de la obra), siendo esta el acto mediante el cual una obra musical se pone a disposición del público por medio de cualquier soporte que la comunique.

Para poder explotar una obra comercialmente se necesita la autorización del autor, autorización del  titular de derecho conexo, utilizar la obra musical conforme a la licencia de comunicación pública y realizar el pago de las regalías correspondientes. Para lo que es pertinente hacer la distinción entre autor, quien se encargar de la letra y el compositor, quien se encarga de la música.

Los nuevos modelos de negocio, páginas como “youtube”, “twitter” o el radio digital, no están considerados dentro del Derecho de autor debido a que no hay descarga, sólo acceso a las obras.

Finalmente el Doctor Oscar Javier se enfoca en el “file sharing”, es decir,  la práctica en línea de distribuir o proveer acceso a información almacenada digitalmente. Hay tres cosas que la hacen posible: aumento de la capacidad de almacenaje; aumento drástico en la velocidad de distribución y la existencia de un software para compartir (el primero de estos es Napster). todo esto ligado a lo económico, ya que se requieren de ciertas herramientas para tener acceso a ello, por ejemplo, la obtención de una computadora. Esto ha afectado principalmente a las disqueras, quienes en un principio emprendieron la persecución de personas “normales” que descargaban de forma individual ciertas obras, sin pagar las debidas regalías; se generó así una publicidad negativa para las disqueras, obligándolas a cambiar la industria, forzándose a tomar en cuenta ahora a grupos que logran hacerse famosos a través de la red y que antes eran rechazados por estas.

¿Todo acceso a un lugar de archivo guardado es ilegal? No. Porque el derecho de autor nunca es absoluto, no está hecho para evitar a toda costa que se reproduzca una obra, no está peleado con la tecnología, solo es modificado para adecuarse. Una de las conclusiones es que debe cambiarse la legislación porque no estaba hecha para este tipo de distribución de los archivos digitales.

Existe un conjunto de excepciones que se crean en los tratados para proteger el derecho de autor para instituciones no lucrativas y que siguen la regla de los tres pasos: podrá aprovecharse el usuario de la obra de los derechos de autor de utilizarla siempre y cuando esté prevista en casos especiales, no se afecte la explotación normal de la obra y no se cause un perjuicio indebido a los intereses debidos del titular.

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