Antonio Pasquali: La revolución del dígito-binario

jueves, 5 de mayo de 2011

Imagen tomada de Jan Tschichold, El abecé de la buena tipografía, Campgràfic, Valencia, 2002, pp. 28-29.

Antonio Pasquali
La revolución del dígito-binario: sombras y luces

En el texto el autor expone la tesis de que los dos mayores saltos exponenciales de la cultura humana, en los siglos XII a.C. y XX de nuestra era, se produjeron gracias a la invención de nuevos y más eficientes códigos para expresarse, conservar y comunicar el saber: la escritura alfabética y el dígito binario.

¿Hacia dónde nos conduce esta segunda revolución de código, de dimensiones cuantitativamente tan inconmensurables? Mejor será que nadie se atreva a pronosticar con ligereza. Estamos en su primera fase, la equivalente al alegre estupor inicial de las etnias mediterráneas que a partir del siglo XI a.C. comenzaron a transcodificar su habla a ese alfabeto lineal que dejara en el puerto algún navegante fenicio, garabateando en arcilla, pergamino o papiro sus primeros ejercicios de una nueva escritura. Y así como ellos tuvieron que esperar un par de siglos o más para enterarse de que aquel código había hecho posible que algún aedo contase por escrito conservable la Ilíada y la Odisea, que Safo expresara sus pasiones, Mimnermo su melancolía, Pitágoras el cálculo, Erodoto la historia, Tales la filosofía, Hipócrates la medicina e Hipodamos el urbanismo, asimismo habremos de atisbar nosotros la aparición de extraordinarias y hoy insospechables formas de la cultura humana que brotarán con gran poder fecundante de un uso universal, adulto y maduro del código dígito binario, el primero en permitir, por ejemplo, por su multimedialidad, una pluri-expresividad total, la imbricación en un mismo mensaje de palabras, imágenes y sonidos.

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